Guía para enfrentarse a las dificultades cotidianas

Los contratiempos del día a día son una realidad. Nos tenemos que enfrentar con ellos de vez en cuando y debemos de tratar de que no interfieran demasiado en el desarrollo normal de nuestra vida.2011-12-16 13.22.52
LA PREVISIÓN

Ante todo, tenemos que tener presente que debemos anticiparnos a esos posibles problemas en la medida de lo posible.

Hay cosas que son inevitables e imprevisibles, pero, las que no debemos solucionarlas con antelación.
Por ejemplo: controlar lo que nos falta en la despensa y comprarlo para no llevarnos la desagradable sorpresa de no tener café para el desayuno habiendo dormido 4 horas.
Otro ejemplo: hacer copias de seguridad de las cosas de nuestro ordenador para no perderlas con un fallo informático a la primera de cambio.
Son aspectos que podemos prever que vayan a pasar y debemos estar preparados.

Momento publicidad: con este blog podrás aprender técnicas para planificar y organizar tu vida de tal forma que estos inconvenientes diarios queden salvados en la medida de lo posible—

EL MOMENTO DEL CAOS
Cuando llega el momento de la dificultad cotidiana, por unos segundos, minutos u horas (depende de la gravedad del asunto), nuestra cabeza convierte nuestra realidad en un caos. Se nos caen los pilares donde se sustenta todo por ese lapso de tiempo.
Eso es algo que debe durar el menor tiempo posible. No debemos dejar que un contratiempo (sin demasiada relevancia) nos deje “tocados” mucho tiempo.

¿CÓMO EVITAR ESE MOMENTO CAOS?
Es inevitable. Pensaremos que somos idiotas, torpes, malos padres – amigos –amantes, etc. De lo que se trata es que ese tiempo sea el menor posible.

¿Cómo?

  1. Identificando el “problema”: ¿qué pasa realmente? ¿cuál es el fallo exacto que da el PC? ¿qué es lo que me está molestando de esta conversación de whatsapp?
  2. Dimensionándolo: dale la importancia que tiene; ni más, ni menos. Acostúmbrate a medir la importancia de los hechos y su relevancia en tu vida. Es importante hacerlo para que no nos superen. Míralo en perespectiva, aléjate; ¿qué pensaría si esto le estuviera pasando a otro? ¿qué le diría?
  3. Buscando una solución (con la cabeza lo más fría posible y cuanto antes):
    – ¿Lo puedo solucionar sólo?
    – ¿Me va a llevar mucho tiempo?
    – ¿Es necesario arreglarlo ya mismo o puede esperar?
  4. Llevando a cabo la decisión que has tomado con respecto al problema.
  5. Olvidándote de él.

Dicen que si algo tiene solución,

¿para qué te preocupas? y si no la tiene,

¿para qué te preocupas?

Consejos para sencillistas:

No impliques innecesariamente a otras personas en tus dificultades cotidianas. A no ser que sean quiénes puedan ayudarte, lo único que haces es que ellos se preocupen y pierdan su tiempo (para nada).
No corras: no vas a ganar mucho tiempo y estarás más nervioso (y más cansado). Intenta, de hecho, tomártelo con más calma de la normal. Ve lento, te ayudará a ser más preciso y pensar más y mejor.
No grites: ¿te van a oír mejor si hablas más alto? No; y además contagiarás de nerviosismo a otras personas que no tienen la culpa de tu problema (imagina a tus niños siendo gritados porque tú te has quedado dormido).
Aísla la dificultad: sólo es eso. No más. No todo está perdido ni se va a acabar el mundo.

APRENDE

Cuando haya terminado todo, pregúntate: ¿qué puedo hacer para que no me vuelva a pasar? Y toma las medidas adecuadas.

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